Una idea para repensar completamente tu capacitación


Qué te conviene más: ¿esforzarte para mejorar tus debilidades o invertir en tus fortalezas? Mi respuesta es categórica: Fortalezas. Estoy seguro que muchos habrán adivinado. Sin embargo el sistema suele funcionar al revés y por más que intuitivamente sepamos la verdad, terminamos cayendo en la trampa…


¿Cómo se suele invertir el esfuerzo en capacitación?


Todos tenemos un conjunto de habilidades. En algunas nos destacamos, nos salen fácilmente. Les llamamos fortalezas. Y otras cosas nos cuestan en comparación a los demás. Les llamamos debilidades.


Para explicarlo en términos sencillos, imaginemos que una habilidad cualquiera, por ejemplo hablar en público, es tu fortaleza. Si existiera una escala del 1 al 10, supongamos que habría un consenso en que sos un 8.


Ahora pensemos en otra habilidad, por ejemplo informática, y que en la escala del 1 al 10 sos un 4. Es decir, te cuesta bastante.


¿Qué es lo que normalmente sucede en las organizaciones? Se realiza un relevamiento de necesidades de capacitación. Y cuando hablamos de necesidades por lo general están orientadas a deficiencias. Así que en nuestro caso terminarías en un curso de informática para trabajar esas «oportunidades de mejora». Para algunos jefes es más fácil pensar que el problema es la persona y no el puesto de trabajo en el que se la ubicó.


Es muy normal encontrar gente intentando suplir sus debilidades. Lo veo con las habilidades blandas, los idiomas, los conocimientos técnicos…cualquier cosa. Siempre intentando de corregir aquello que está mal en lugar de potenciar aquello que está bien.


¿Por qué invertir en tus fortalezas?


Si todo sale bien y el curso surte efecto, es posible que incrementes tu nivel de habilidad de informática. Por ejemplo subirás de un 4 a un 5. De tener un nivel bajo, ahora tenés un nivel menos bajo, pero aún promedio.


En cambio, si la organización decidiera priorizar tus fortalezas podrías incrementar tu habilidad de hablar en público de un 8 a un 9. De muy bueno a prácticamente excelente.


La diferenciación funciona


Ser bueno en algo no te diferencia. Ser excelente en algo llama la atención. Y para llegar a ese nivel hay que invertir en lo que uno ya es bueno.


No hay nada más frustrante que forzar a las personas a hacer algo que es natural para ellas. Si hace falta tanta capacitación posiblemente no sea el puesto adecuado.


En cambio cuando talento y posición están alineados todo es más fácil. Y aunque es mucho más difícil mejorar de un 8 a un 9, vale la pena. El esfuerzo no es esfuerzo. Fluye.


Imaginate que sos Carlitos Tévez. Cada vez que no seguís esta regla es como si te pusieras 5 horas por día a aprender inglés, en lugar de entrenar fútbol.


La excepción a la regla


Creo que hay situaciones en las que es necesario invertir en debilidades. Más que nada cuando esta habilidad podría impactar a la fortaleza. Por ejemplo, si para poder dar excelentes presentaciones orales posiblemente necesites un soporte visual como el PowerPoint. En ese caso podría tener sentido distraer tu esfuerzo para mejorar esta debilidad. Aunque también podrías tercerizar este trabajo y concentrarte en lo que realmente sabés hacer.



Fuente: Líder Se Hace

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1 thought on “Una idea para repensar completamente tu capacitación”

  1. Garym Ruiz dice:

    Creo que siempre hay que trabajar para ser mejores, pero si somos bueno en algo, sin duda hay que seguir potenciándolo y sacarle provecho, explotando ese don.

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