Publiqué mi primer libro. 10 cosas que aprendí sobre el trabajo creativo


En estos días se cumplen casi 5 años desde que por primera vez en mis notas aparece la palabra “libro”. Desde ese momento hasta hoy pasaron muchas cosas. Tuve momentos de progreso a paso firme y momentos de estancamiento larguísimos.


Porque es así, lo reconozco. Procrastiné mucho escribir un libro sobre la procrastinación. Suena una paradoja, ¿no? Pero en el proceso también aprendí un montón sobre el tema…y más que nada sobre mí.


Te comparto aquí las diez lecciones que rescaté sobre el proceso de publicar mi libro y el trabajo creativo en general:


1. Nunca va a estar listo


No existe tal cosa como la “perfección”. No hay libro perfecto, canción perfecta, pintura perfecta. Por lo general, el autor entrega su trabajo con ese nudito en la garganta porque sabe que no está 100% listo; con un dejo de amargura por no mejorarlo un poco más. Siempre va a faltar algo. Lo importante es avanzar.


2. La investigación tiene un límite


Antes de embarcarse en la creación, suele ser conveniente buscar qué existe sobre el tema. El problema es cuánta investigación es suficiente. Al igual que en el punto anterior es necesario ponerle un corte. Sino, uno se puede pasar toda la vida revisando el trabajo de los demás y sin aportar nada propio.


3. La opinión de los demás vale oro


He tenido la suerte de recibir feedback antes de publicar. Feedback del bueno y del otro. Hubo cosas que me dijeron, que me sonaron tan pero tan obvias, que hasta me dio un poco de vergüenza escucharlas. Creo haber leído el libro más de diez veces pero ESO no lo vi. La mirada del otro es distinta y esta mirada mejora la calidad del producto final.


4. No se puede dejar a todos contentos


Steve Jobs dijo: “Si quieres hacer feliz a todo el mundo, no seas un líder, vende helados”. Lo mismo aplica para el trabajo creativo. Si bien la mirada de los demás es muy valiosa, no toda opinión puede transformarse en un cambio del producto final. Esto puede no satisfacer al que muy generosamente dio su feedback. El criterio para elegir qué cambios hacer es clave. No hagamos un Frankenstein. La obra no puede perder la esencia del autor original.


5. El síndrome del impostor es cosa seria


¿Escribir un libro? ¿Qué pasa si lo leen y piensan que no es bueno? Esa vocecita interior suena y resuena. El miedo aparece y paraliza. Siembra dudas, cuestiona toda la obra. No podemos dejar que gane. Sobran los motivos para que las cosas salgan bien. Tal como dice Victor Hugo Manzanila, el miedo y los sueños son lo mismo pero en direcciones contrarias. Ninguno de los dos ha pasado, pero uno te pone en movimiento mientras que el otro te detiene.


6. Ser creativo es un trabajo rutinario


Por lo general tenemos una concepción errada de la creatividad. Pensamos en Isaac Newton, disfrutando una cálida tarde de verano bajo un árbol, cuando de repente le cayó una manzana y la Ley de Gravedad se le apareció por arte de magia. La realidad es muy diferente. Las ideas te encuentran trabajando, haciendo. No esperes a la musa inspiradora. Hacé.


7. Hacer no es lo mismo que editar


La mente funciona de dos modos diferentes. Quienes hacen reuniones de brainstorming lo saben bien. Uno ese el modo. Bajo este modo vale todo. Lo importante es aportar la mayor cantidad de ideas posible. No importa si son buenas o malas, porque ese es el trabajo del otro modo, el modo crítico, el que edita y corrige lo hecho. Aprendí que es una buena idea separar estos procesos.


8. La procrastinación es amiga de la ambigüedad


Quiero escribir un libro. Así empezó. Pero también así se quedó durante un buen tiempo. Uno “no escribe” un libro. Uno escribe un libro que trata sobre la procrastinación, qué es, cómo nos afecta y qué podemos hacer para combatirla. Es mucho más fácil avanzar una vez que tenés claro lo que querés hacer.


9. El trabajo creativo paga doble


No tengo idea cuántos libros venderé. Este proyecto nunca tuvo ese objetivo como prioridad. Pero sin dudas el proceso y el resultado final hasta ahora ya valieron la pena. En realidad valieron la pena y valieron el goce. Porque estoy seguro que el resultado final no hubiera sido el mismo sin haber disfrutado tanto el proceso.


10. Cualquiera puede hacerlo


No me considero poseedor de ningún talento especial que me coloque en una especie de “elite creativa”. Lo único que hice fue proponérmelo, de verdad. Y recalco el “de verdad” porque creo que la mayoría de las cosas en la vida pueden cumplirse si realmente queremos hacerlas. La pregunta es: ¿vas a hacerlas?



Fuente: Ponerse en Marcha

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1 thought on “Publiqué mi primer libro. 10 cosas que aprendí sobre el trabajo creativo”

  1. Dario dice:

    Siempre un gusto aprender de vos Maxi, te felicito por este nuevo logro.

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