Objetivos “vaca púrpura”. Cómo mantenerte enfocado en mundo disperso


Imaginá que estás conduciendo tu auto por la ruta, atravesando una zona rural. Alrededor ves lo que se esperaría ver: cultivos, árboles, ganado… Y de repente, de la nada, aparece una vaca púrpura.


Inevitablemente tu mirada se fijará en esa vaca, ignorando al resto. Sin dudas la recordarás.


Esto mismo nos pasa todo el tiempo.


En un mundo plagado de estímulos (mails, notificaciones, mensajes, publicidad, etc..) no podemos prestarle atención a todo. Si lo hiciéramos, nos volveríamos locos.


Nuestra mente, producto de la evolución, ha desarrollado un mecanismo que nos protege de esa locura. Elige a qué le prestamos atención y a qué no. ¿Y cómo elige?

Le prestamos atención a lo que nos atrapa


Este fenómeno se llama saliencia. Los asuntos que tienen saliencia (es decir, aquellos que se destacan sobre el resto), se recuerdan. Las vacas púrpuras te llaman la atención, las normales no.


¿Para qué me sirve esto?


El gurú del marketing Seth Godin escribió un libro sobre este tema (que recomiendo). Menciona que en un mundo de constante bombardeo informativo quienes tengan la capacidad de comunicar mensajes “vaca púrpura” serán los victoriosos.


A nivel personal un clásico ejemplo son los objetivos de principio de año. Es muy normal definirse objetivos para cumplir cada año, algo así como una determinación, por ejemplo: “Este año me pongo a estudiar inglés”.


La idea me parece genial. Pero, ¿qué pasa si esos objetivos no se escriben? O si se escriben, ¿qué pasa si no se releen? Con tantas cosas en la cabeza es posible que nos desenfoquemos o en el peor de los casos, que los olvidemos por completo.

Los objetivos deben estar visibles y llamar la atención.


Necesitamos “cruzarnos” con ellos en la vida diaria. Podés ponerlos de fondo de pantalla de la PC o el celular, en la billetera, en un cuadrito en el living, en la puerta de la heladera,… donde quieras. Pero si no los ves, no los vas a recordar, y si no los recordás, difícilmente lo puedas cumplir.

Ojos que no ven, objetivos que no cumplen.


Pero cuidado. El fondo de pantalla te llama la atención por un tiempo. Luego, se pierde esa saliencia. Pasa a ser parte de la escenografía esperable.


Por tal razón, recordá la vaca púrpura. Debés ir cambiando el diseño para que te siga causando ese efecto emocional necesario para atrapar tu foco.



Fuente: Ponerse en Marcha

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