El Reino del Revés. Un relato sobre el significado del trabajo


Siempre me interesó la etimología, el estudio del origen de las palabras. Muchos podrían catalogar esta actividad como un pasatiempo, algo sin utilidad en el mundo empresarial. Pero…la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, respondería Rubén Blades.


Te invito a leer este relato hasta el final y ver si te pasa lo mismo que me pasó a mí.


Me generó curiosidad el origen de la palabra “trabajo” y me propuse buscarlo.


Según Wikipedia, deriva del latín tripalium, una herramienta con tres puntas afiladas que se usaba para sujetar a los caballos y así poder herrarlos. También se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa ‘tortura’, ‘atormentar’, ‘causar dolor’.


Sigue Wikipedia: “En el siglo XII, la palabra designa también un tormento psicológico o un sufrimiento físico”.


¿Leyeron bien, no?


Tortura, tormento, dolor, sufrimiento. El trabajo: una actividad noble, que dignifica, que nos enorgullece… tiene en su origen etimológico un lado muy oscuro.

Pasé de la curiosidad al espanto


Decidí redimir a la raza humana de tanto horror, consultando alguna fuente actual, del Siglo XXI, con una mirada más moderna sobre el trabajo.


Esta vez busqué en la Real Academia Española la definición de la palabra “trabajar”. Encontré 18 acepciones.


Entre ellas: Ocupación, desarrollar una actividad, ejercer un oficio o profesión, y varias frases inertes más.

Pasé del espanto a la decepción


¿Representan esas definiciones lo que hoy día entendemos por trabajo? Ocuparse o desarrollar una actividad, ¿nos enorgullece, nos motiva? Me parece una definición muy pobre, lejos de la concepción actual.


Disconforme con mis resultados, decidí tomar otro camino y buscar el “anti-trabajo”. Es decir, algo que sea lo más opuesto posible al trabajo. Una actividad que nos haga sentir complemente diferente.


¿Cuál es el antónimo de “trabajar”?


¡JUGAR!


Volví a la Real Academia y la primera definición que brinda es:


“Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades.”


Alegría y desarrollo de capacidades.


No me hizo falta seguir leyendo.

Pasé de la decepción al desconcierto


Ninguna de las 18 definiciones de “trabajar” de la RAE hablan de alegría, dignidad, disfrute, desarrollo, motivación, identidad, compartir, equipo, crecimiento, bienestar, aprendizaje, etc…


Pero a la hora de definir “jugar”, la alegría y el desarrollo de capacidades están primeras en la lista.


Si le preguntásemos a María Elena Walsh nos diría algo así

"Me dijeron que en el Reino del Revés
El trabajo es sólo estrés
Que la risa y el placer son para después
Cuando estás en la vejez"


Necesitamos actualizar nuestras definiciones.


Ni tortura ni recreo. Ni tormento ni relajo. Ni ocupación ni entretenimiento.


Se pueden lograr grandes cosas haciendo que el trabajo sea una actividad que nos desafíe pero que a la vez nos haga felices.


Nos merecemos otros trabajos y parte del cambio comienza por llamar a las cosas por su nombre.


Saludos, Maxi Hapes.



Fuente: Ponerse en Marcha

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